CULTURA Y VIAJES: MARRUECOS 30/3/2009
Es nuestro vecino un país mágico. Sorprendente a nuestros ojos europeizados.
Puente natural entre Africa y Europa, entre la miseria y la opulencia, entre la tradición y la modernidad, entre una religión dominante, seguida por el 90 por ciento de la población de forma ritual, en la más completa normalidad. Diferentes razas conforman su población, destacando la árabe, entre bereberes, nomádas beduinos, etc.
Sus maravillas geográficas nos sorprenden continuamente, desde los verdes montes del Rif, al semidesierto de Marrakech, de las nieves de la estación invernal de Ifrane a las dunas del Sahara más cruel. De las magníficas playas del Atántico, a sus altos picos en el Atlas. Marruecos en colaboración el gobierno de Dubai va a construir en el Atlas la estación invernal más grande y moderna de toda África.
Marruecos es más verde que marrón. Verde en sus árboles doblados por la acción del viento, en período de extinción como el Argán, que se localizan en las zonas áridas de la costa atlántica; en esta costa se basa la mayor parte de los pesqueros marroquíes, tradicionales y respetuosos con su medio ambiente, una costa con magníficos mariscos a precios más que razonables. Costa que en su día fue colonizada, y cuyor restos se nos muestran en ciudades como ESSAOUIRA (donde se celebra un magnífico festival de músicas étnicas, eminentemente africanas, con amplia participación de occidentales. Se trata del Festival Gnaoua que se celebra todos los años durante tres días entre las fechas de San Juan y San Pedro (junio 24 al 29), (sin parar de haber conciertos en directo por todos los rincones de la ciudad).
Un magnífico centro turístico como AGADIR con interminables playas de fina arena, en el sureste del país, o el área de influencia turística en las poblaciones colindantes a CASABLANCA, capital de negocios, la más populosa con mucha diferencia del país. “CASSÁ” como dicen elllos. Una pequeña Europa en medio de la más antigua tradición. Donde el pasado monarca HASSAN II levantó con un gran esfuerzo económico para el país, la mayor Mezquita del mundo Musulmán, la marinera Mezquita de Casablanca. No deje de tomar un piscolabis en el hotel Royal Mansour Meridien.
Rabat, la capital del país, es la capital administrativa, donde se concentran los funcionarios del Gobierno, a la par que Residencial Real. Se halla a una escasa hora de distancia de Casablanca. El actual rey Mohamed VI es ampliamente querido por su pueblo, introduciendo ideas y leyes reformadoras, sobre todo con respecto a la mujer, cultivando muy buenas relaciones diplomáticas con Europa y con los países del mundo árabe. Fomentando la inversión extranjera, está consiguiendo que el país entre en la lista de países en vías de desarrollo. Aeropuertos existen en cada una de sus ciudades principales, autopistas de conexión entre importantes núcleos, y la creciente construcción por parte de países europeos en sus costas, nos invitan a visitar de forma cómoda un país amistoso y hospitalario.
El euro crece en Marruecos. El país en sí deleita al visitante con los mil y un objetos que puede adquirir, tras un fuerte regateo, en los zocos y bazares que proliferan por doquier. Desde fósiles en las faldas del Atlas y el desierto, alfombras, killims en la medieval Fez, maderas, pufs, damasquinados, bronces, babuchas, remedios naturales para mil enfermedades y dolencias, objetos de artesanía en madera y mil artículos más nos son ofrecidos con insistencia marroquí.
Las ciudades que conforman las capitales imperiales son FEZ, MEKNES, MARRAKECH Y RABAT. Las dos primeras son dignas de visitar al menos una vez en la vida, callejuelas estrechas en pendiente, bullen de vida, donde hay que prestar cuidado a la voz de “balak, balak”, o seremos aplastados por un burro, que cargado lleva provisiones a cualquiera de los mil comercios que la pueblan. Uno vuelve a la Edad Media al visitar su Medina. Centro religioso y cultural del país, debido a su Universidad, es lugar de acogida de la mayoría de estudiantes del país. La cercana Meknés y las ruinas de la ciudad romana Volubilis, completan nuestra visita en la zona. Punto aparte es MARRAKECH, la ciudad mágica, la más bonita del país, con una arquitectura homogénea, donde abundan importantes Monumentos, con la Plaza Jamma el F´Naa considerada Patrimonio de la Unesco, donde encantadores de serpientes, sacamuelas, escribanos, contadores de cuentos, barberos, chiringuitos de comida, atraen día y noche a miles de visitantes, llegados de remotos destinos.
La ruta de las Kashbas, antiguos castillos – palacios - fortalezas, que abundan al sur del país, allende el atlas; constituyen la puerta del Sahara (cuyo significado es “desierto”). La más atractiva la de AIT BEN HADDOU en OUARZAZATE, ya merece en sí una visita al país. Región usada por importantes empresas para organizar sus viajes incentivos de iniciación al desierto, y por productoras y cías cinematográficas que ruedan en sus propios estudios temáticos en la zona. ZAGORA, TINERHIR y la bonita ERFOUD, donde podemos pasar una agradable velada en Jaimas y compartir comida, alojamiento y danzas con los beduinos nómadas del sur del país, mientras deseamos participar en una puesta de Sol en pleno desierto.
O qué tal pasar un weekend en TANGER, a una escasa hora en Ferry desde Algeciras y disfrutar de una moderna ciudad que espera al europeo, hablando español y francés con fluidez, invitando a probar sus playas, restaurantes, bares, pubs y discos en distendido ambiente de permisividad cultural, multirracial, multirreligiosa, en una magnífica armonía, que ya tuvosu apogeo durante el S. XX, como morada de artistas, pintores y gente bohemia. En sus alrededores, NADOR, LARACHE, TETUÁN constituyen importantes de influencia española, con muchos compatriotas en sus calles...
No olvide probar la Sopa Harira, los deliciosos Tagines, de cordero, de pollo, de ternera, el sinigual Kus Kus, los inmejorables pastelitos y galletas de sésamo y miel. Y déjese llevar por el embrujo islámico que supone el escuchar al Moaicín llamando a la oración desde los miles de minaretes que proliferan por doquier en todo el país.
VICENTE PÉREZ BASANTA
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